Kiev ha tenido que hacer un ejercicio de realismo ante la delicada situación que atraviesa y la invasión rusa les ha despertado de uno de sus objetivos. El presidente de Ucrania, Volodomir Zelenski, ha lamentado este martes que a pesar de haber escuchado «durante años» que «las puertas» de la OTAN estaban «supuestamente abiertas» en realidad no lo están y ha pedido a sus compatriotas que en la guerra con Rusia confíen en ellos mismos. Precisamente la neutralidad -representada en la no entrada en la Alianza- es una de las peticiones hasta ahora inamovibles de Putin para acabar con el conflicto.

«Ha quedado claro que Ucrania no es miembro de la OTAN. Lo entendemos. Somos gente comprensiva. Durante años hemos escuchado que las puertas estaban supuestamente abiertas, pero ya hemos visto que no podemos entrar», se ha resignado el presidente ucraniano durante una reunión por videoconferencia con alto mandos militares de la Alianza.


Chinese President Xi Jinping

«Esto es así y debo admitirlo», ha reconocido Zelenski, quien a pesar de todo se ha mostrado esperanzado por el papel que los ucranianos están desempeñando en este conflicto bélico iniciado por Moscú hace ya poco más de veinte días.

«Me alegra que nuestra gente esté comenzando a entender esto y confíen en ellos mismos y en los socios que nos ayudan», ha dicho Zelenski, quien al mismo tiempo ha pedido a estos aliados que intensifiquen el volumen de la asistencia militar, en especial en lo que respecta a la flota aérea, informa la agencia Ukrinform.

Zelenski no se ha mordido la lengua y ha afeado a la OTAN la posición que ha tomado en algunos asuntos. Así, ha lamentado que si bien el espacio aéreo ucraniano necesita estar protegido «de la misma manera» que los cielos de la OTAN, «siempre hay un ‘pero'» y ha criticado la «hipnosis» que habría en el seno de la Alianza ante la posibilidad de una «tercera guerra mundial».

Al mismo tiempo, quiere una fórmula específica para la situación que atraviesa el país. Occidente no quiere dar pasos adelante, más allá de los que ya ha ejecutado. ¿Por miedo? El Gobierno de Kiev cree que sí. «Ucrania no pide que se active el Artículo 5 del Tratado de la OTAN. Entendemos que no estamos en la Alianza», añadió el mandatario, pero ha remarcado necesitan «nuevos formatos de interacción» y «garantías» de seguridad.

«¿Cuál será la respuesta de la OTAN a sus miembros si ya están preguntando cómo protegerse en caso de que, dios no lo quiera, los aviones y misiles rusos vuelen hacia ellos? Rusia ha atacado nuestra región de Leópolis. Un ataque con misiles a 20 kilómetros de las fronteras de la OTAN. Drones rusos ya han caído en el territorio de la Alianza», ha recordado Zelenski.


Protesta contra la invasión de Ucrania durante un programa de noticias de la televisión rusa.

«Hemos presentado una propuesta para que Ucrania por sí sola pueda proteger su espacio aéreo y a su gente. Aquellos países que tienen frontera común con Rusia deberían pensar en cómo protegerse y estamos haciendo todo lo posible para obtener defensa aérea y aeronaves», ha explicado. «Todos saben lo que es vital para nosotros, los aviones», ha dicho el presidente ucraniano, que si bien ha reconocido que «hubiera sido difícil» responder a la agresión rusa como hasta ahora sin esta ayuda recibida, Ucrania «necesita más».

Mientras tanto, la preocupación de la Alianza pasa porque Putin esté «buscando un pretexto» para usar «armas biológicas» en Ucrania, según expresó el secretario general, Jens Stoltenberg. Además, este insistió a los países miembros que «ante la amenaza» que representa Rusia, deberían invertir al menos un 2% del PIB en Defensa. Este es un reclamo que la OTAN lleva haciendo ya muchos años. La organización militar ya estudia un aumento de su presencia en el flanco oriental y ha avisado de que «grandes refuerzos de la Defensa, requerirán de grandes incrementos en las inversiones». El secretario terminó con una frase: «Para hacer más tenemos que invertir más».

Zelenski quiere que todas las alarmas se mantengan encendidas entre los aliados. De esta forma, insistió en una videoconferencia con Boris Johnson y algunos lideres europeos, que «está siendo una guerra muy dura» y que «hay muchísimos ocupantes». De hecho, hizo un símil muy representativo: «Es como la plaga de las langostas, tenemos por cada ucraniano diez rusos. Uno a diez, esa es la tasa que tenemos ahora mismo incluso de tanques. Por eso les pedimos ayuda y espero que entiendan el objetivo y que protegernos a nosotros es protegerlos a ustedes y a su seguridad». En otra comparecencia ante el parlamento canadiense, fue por esa línea: «Queremos vivir, queremos paz», dijo, al tiempo que pedía a Occidente que haga «más para detener a Rusia y proteger a Ucrania».

Por lo pronto, en términos humanitarios la cifra de refugiados asciende ya a casi 3 millones de personas, según los datos de Acnur, y las autoridades ucranianas cifran en 2.000 los vehículos que han salido de Mariúpol, donde la situación es «dramática». En el frente bélico, además, el asedio se mantiene en las ciudades, con Kiev, Sumy y Járkov como puntos clave para Rusia, aunque sus tropas siguen avanzando muy lentamente. El Gobierno ucraniano, asimismo, eleva ya a casi un centenar la cifra de niños muertos desde el inicio de la invasión. «¿Cuántos misiles más tienen que caer sobre nuestras ciudades?», se preguntó Zelenski.

De forma paralela, lo que también aumenta son las sanciones de Occidente contra Rusia. La Unión Europea, por ejemplo, aprobó el cuarto paquete de medidas que, entre lo más destacado, incluye prohibiciones sobre bienes de lujo y amplía la lista de nombres bajo el ‘yugo’ de Bruselas. Antes de esa extensión, las medidas recaían sobre 862 personas y 53 entidades. Por su parte, el Reino Unido decidió sancionar a otros 370 individuos y empresas vinculadas a Moscú. Pero el Kremlin ha respondido: Rusia ha decidido sancionar tanto al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, como a su secretario de Estado, Anthony Blinken, y apoya esta reacción en la «creciente rusofobia» que está dando ante la guerra. Ha hecho lo mismo con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. Washington también ha añadido nuevos nombres a su lista.

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