El GP de Arabia Saudí, segunda cita del campeonato del mundo de Fórmula 1, se ha visto asaltado por el terrorismo. Los rebeldes hutíes de Yemen han reivindicado un ataque con misiles sobre una refinería de Aramco, la petrolera nacional saudí y uno de los principales patrocinadores del certamen, que ha provocado una explosión y y una gran humareda durante los primeros entrenamientos libres.


Fernando Alonso, en el garaje de Alpine de Arabia

La televisión estatal afirmó inicialmente de una «operación hostil» contra un depósito de petróleo en Jeddah, a unos 10 kilómetros de donde transcurre el circuito, y posteriormente los rebeldes hutíes de Yemen reivindicaron el ataque.

El incidente hizo que la Fórmula 1 se pusiera en alerta inmediatamente. Los pilotos, responsables de equipo y la propia organización del campeonato mantuvieron una reunión instantes antes de que comenzara la segunda sesión de entrenamientos libres, que se celebró pero con 15 minutos de retraso.

Las autoridades locales han llamado a la calma, si bien varios pilotos se han visto preocupados por la seguridad. Los responsables de la organización del Gran Premio enviaron un comunicado llamando a la calma y garantizando la seguridad de todos los participantes en la cita.

En cualquier caso, y aunque la sesión transcurrió con relativa normalidad, sí se informó de una reunión a última hora del día (sobre las 22:00h, hora española) para determinar si se debía mantener la celebración del Gran Premio el resto del fin de semana o no.

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