Investigadores de un centro médico de Orlando (Florida) descubrieron que en pacientes con traumas o conmociones cerebrales leves un análisis de sangre puede reducir la necesidad de someterlos a una tomografía computarizada (TC).

Un grupo de investigadores de Orlando Health Orlando Regional Medical Center (ORMC) líderes en la identificación de los dos biomarcadores -GFAP y UCH-L-1- usados en el análisis de sangre para detectar lesiones cerebrales estudiaron hasta qué punto esas pruebas pueden ayudar a los médicos de emergencia en la toma de decisiones. El estudio fue publicado recientemente en la revista de medicina general JAMA Network Open.

«Aproximadamente el 10% de los pacientes con lesiones traumáticas o conmociones cerebrales leves pueden presentar en la TC lesiones cerebrales graves que requieren un tratamiento rápido. Es fundamental detectar estas lesiones», dijo en un comunicado la especialista en medicina de emergencia Linda Papa, autora principal del estudio y directora de Investigación Clínica Académica en ORMC.

Pero, agregó, «esto también significa que la mayoría de los pacientes no necesitarán una TC, minimizar la exposición a la radiación innecesaria de las tomografías también es una consideración».


Representación del cerebro.

Para realizar el estudio, los médicos de emergencia ordenaron a los participantes una TC según las tres pautas clínicas que se usan actualmente en EE.UU: la regla canadiense CT Head (CCHR), los criterios de Nueva Orleans (NOC) y el Estudio Nacional de Utilización de Radiografía X II (NEXUS II).

A los mismos participantes se les hizo el análisis de sangre para detectar los biomarcadores GFAP y UCH-L-1 y los resultados de esa prueba se compararon con las tres reglas de decisión clínica validadas.

Los hallazgos indican que el análisis de sangre, el CCHR y el NOC fueron cada uno 100% sensibles para detectar lesiones de TC por sí solos. La sensibilidad para NEXUS II fue del 83%. El estudio también encontró que el uso combinado de la prueba y las pautas clínicas mejoró aún más la precisión a la hora de detectar lesiones en la TC.

«Existe un equilibrio entre identificar correctamente a los pacientes con lesiones cerebrales en la tomografía computarizada (la sensibilidad) e identificar correctamente a los pacientes sin lesiones en la tomografía computarizada (la especificidad). El mejor equilibrio provino de la combinación de GFAP con la guía clínica de CCHR», dijo el Dr. Papa.

El estudio también preguntó a los médicos, mientras atendían a estos pacientes, si pensaban que las pruebas de biomarcadores serían útiles y descubrieron que al 86% les gustaba «la idea de hacer un análisis de sangre a los pacientes con lesión cerebral traumática leve o conmoción cerebral», dijo Papa.

La autora principal del estudio destacó que los médicos utilizan ya «los análisis de sangre en combinación con la toma de decisiones clínicas para muchas afecciones, como la enfermedad coronaria, la enfermedad renal y la diabetes«.

«La perspectiva de tener un análisis de sangre que podría mejorar nuestra toma de decisiones clínicas en pacientes con TBI leve y conmoción cerebral es notable. Esto podría cambiar potencialmente la forma en que tratamos a estos pacientes en el futuro», subrayó.

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