Ahora que la carrera de Bruce Willis ha llegado a su fin (más o menos, porque aún tiene nada menos que ocho filmes pendientes de estreno), podemos decir que no pasará a la historia como un ejemplo de consistencia. Junto a trabajos de la talla de Pulp Fiction, El sexto sentido y Jungla de cristal, el actor ha dejado para la historia una significativa cantidad de truños. 

Ahora bien: irregular hasta el final, un repaso a la filmografía de Willis ofrece también una cantidad estimable de esas películas que, sin ser obras maestras (y, a veces, sin ser ni siquiera buenas), merecen una revisión precisamente por lo extrañas que resultan. Échale un vistazo a esta lista, y verás que el encasillamiento de Willis como un especialista en acción se debió, más que nada, a la pereza de los críticos y a su propio afán por cobrar y largarse.

‘Cita a ciegas’ (1987)

Es bien sabido que Bruce Willis empezó su carrera como un especialista en comedias, pero lo que no ha quedado tan presente es que su debut largo fue como protagonista en un filme de Blake Edwards (La pantera rosa) acompañando a Kim Basinger. El cineasta estaba lejos de su mejor momento, pero la vis cómica de un Willis famoso ya por la serie Luz de luna, la abundancia de trompazos y un tono ochentero con avaricia compensan esa carencia. 

‘El gran halcón’ (1991)

En su momento, este vanity project de Willis y su amigo Robert Kraft espeluznó a los críticos y se saldó con un fracaso monumental de taquilla. Pero, oh prodigio, con los años críticos tan empingorotados como Richard Brody (del New Yorker) han cantado sus alabanzas proclamándola como una obra maestra. ¿Nuestra opinión? Pues ni tanto, ni tan calvo: se trata de una película de robos perfectos con incursiones en el musical y Richard E. Grant como villano muy atacao. 

‘Un muchacho llamado Norte’ (1994)

En el año de Pulp Fiction, Willis estrenó también la cinta más aborrecida de toda su carrera, un desastre de crítica y taquilla que sepultó la carrera de Rob Reiner. Nosotros, sin embargo, la defendemos por su rareza, por presentarnos a Julia Louis-Dreyfus y Jason Alexander (Seinfeld) como padres negligentes de Elijah Wood… y por darnos la ocasión de ver a Bruce disfrazado de conejo rosa gigante. 

‘El último hombre’ (1996)

Walter Hill, uno de esos directores capaces de hacer subir el pan cada vez que se acercan a una cámara, por lo gafes, contó con Willis para protagonizar este remake del Yojimbo de Kurosawa ambientado en los años de la Prohibición. Si bien la película llegó a las pantallas con un montaje impuesto por la productora New Line, sigue teniendo encantos, entre los que figura la presencia de Christopher Walken como villano: inserte aquí su chiste sobre relojes. 

‘Estado de sitio’ (1998)

Después de Armageddon, cuando su nombre era sinónimo de testosterona made in USA, Willis se vistió de uniforme… para interpretar a un militar que aprovecha una amenaza terrorista para someter a Nueva York a la ley marcial. Con Denzel Washington y Annette Bening en el reparto, Estado de sitio no fue una obra maestra, pero sí una película inquietantemente profética. 

‘Los sustitutos’ (2009)

Jonathan Mostow (Terminator 3) contó con Willis para protagonizar la película más extraña de su breve e irregular carrera: un relato distópico en el que el miedo al contacto personal ha llevado a la humanidad a interactuar a través de dobles robóticos, los ‘sustitutos’ del título. ¿Suena extraño? Ni te lo imaginas, sobre todo cuando vemos a Bruce alternar entre su álter ego juvenil (pelazo incluido) y su físico de madurito. 

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