Rafa Nadal se humanizó en Indian Wells. El manacorense llegaba a esta final seriamente tocado físicamente, después de la paliza que supuso la semi contra Carlos Alcaraz, y se encontró con Taylor Fritz que le llevó al límite. El resultado final, 6-3 y 7-6, resume a la perfección lo que fue una final marcada por el viento.


Rafa Nadal ejecuta un revés espectacular.

Fritz llegó a la final seriamente tocado. El estadounidense acabó lesionado del tobillo derecho en la semifinal contra Andrey Rublev, y hasta el último instante del arranque de la final fue duda. En el calentamiento previo se resintió y se empezó a hablar con fuerza de una posible retirada.

Sin embargo, lejos de mostrar debilidad físicamente, llevó a Nadal al límite. El español sufrió mucho y tampoco se sentía cómodo. Gestos de contrariedad constantes, incluso con avisos a los fisios, al final acabó desesperado. En el primer set vio cómo el cambio de juego de Fritz le dejó sin margen, y esta vez el físico no le acompañó. Tras algo menos de una hora, el de San Diego sumó su primer set y puso la final muy de cara.

En el segundo juego, Nadal intentó cambiar para forzar el físico de su rival. Consciente de que no iba a poder batirle con juego duro, y menos con el viento que había en la cancha, intentó tirar de redaños y empezó a subir más a la red. Ese estilo le vino mucho mejor, aunque siempre se vio impotente. De hecho, Fritz llegó a tener una bola de partido con 4-5 en el marcador que Nadal salvó.

En el tie-break definitivo, Nadal intentó sorprenderle y aunque forzó el 6-6, al final acabó hincando la rodilla. Se acaba así una racha memorable y un arranque de 2022 de los que hacen historia.

Para Fritz este es el mayor éxito de su carrera deportiva, además en un estadio que para él siempre será especial: cuando tenía 17 años este fue su primer torneo ATP.

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