«Las mafias de trata se están organizando en ambos lados de la frontera de Ucrania con el objetivo de captar mujeres y niños. No tenemos datos concretos todavía, pero sí hay señales de que ya está pasando», explica a 20minutos Noelia de Pablo, responsable del programa Mujer, Trata y Prostitución de Cáritas Española. Ya lo venían advirtiendo diversas organizaciones. Las mafias, como ocurre en todos los conflictos o grandes movimientos migratorios, aprovechan el caos para arrastrar a los más vulnerables a sus redes.


Noureddine, gerente del restaurante Las noches de Moscú.

Es la otra cara de las guerras. Más allá de los bombardeos, de los conflictos armados, hay también consecuencias muy duras lejos de la línea de fuego y que suponen una vulneración directa de los Derechos Humanos. Y estas las pagan fundamentalmente las mujeres y los niños, que muchas veces son captados por redes criminales para someterlos a explotación sexual, laboral o de otra índole. 

Como se temía, esta lacra no ha tardado en aprovecharse del éxodo masivo de ucranianos que huyen de la invasión rusa en su país. Este mismo jueves, el Grupo de Expertos en la Acción contra la Trata de Seres Humanos (GRETA) del Consejo de Europa advirtió del riesgo de ser víctima de trata en un momento en el que el flujo de refugiados en Europa está experimentando «su mayor aumento desde la Segunda Guerra Mundial». Calculan que unos tres millones de personas han huido ya de Ucrania en las últimas tres semanas, de las cuales el 90% son mujeres y menores de edad.  

«Hay informes de traficantes que se enfocan en niños que huyen de Ucrania sin sus padres, y muchos de ellos son actualmente imposibles de rastrear después de la precipitada evacuación de orfanatos y hogares de acogida«, alertó el organismo del Consejo de Europa.

La trata: consecuencia de una deuda insaldable 

Y es que la oleada de solidaridad de ciudadanos europeos que se han desplazado hasta la frontera para ofrecer transporte y alojamiento a los refugiados es un arma de doble filo. Las mafias y las redes de trata están aprovechándose de la situación para ‘camuflarse’ entre los voluntarios y hacerse pasar por ellos con el objetivo de captar víctimas.


Intentan llevarse a dos refugiadas ucranianas en Valencia simulando ser personal de Cruz Roja por teléfono

«El principal elemento que caracteriza la trata es el engaño. Lo que pasa es que los traficantes y tratantes utilizan una situación de estrés y necesidad y les ofrecen ayuda. Pero realmente las víctimas no saben que están contrayendo una deuda y que van a ser explotadas y extorsionadas para su devolución», cuenta a 20minutos la responsable de investigación de Amnistía Internacional, Virginia Álvarez. 

De hecho, esta semana dos ucranianas denunciaron que una persona les había contactado por teléfono haciéndose pasar por un cooperante de la Cruz Roja y ofreciéndose a recogerlas. Más tarde se demostró que, efectivamente, no era personal de la institución humanitaria, ya que no es el proceso que están siguiendo para ayudar a los refugiados. 

«Una solidaridad mal canalizada puede llegar a poner en riesgo terrible a quienes huyen, y terminar marcados de por vida»


Un avión de China Eastern Airlines, en una foto de archivo.

«No hay suficiente información para visibilizar lo que está pasando y las formas de ayudar. Esto es importantísimo, ya lo hemos visto en otras situaciones, como lo que sucedió en Grecia, en 2015, con el incremento de llegadas. Vimos cómo a veces una solidaridad mal canalizada puede llegar a poner en riesgo terrible a las personas que huyen, porque pueden acabar en las manos inadecuadas y terminar marcadas de por vida», afirma Nuria Díaz, coordinadora estatal de incidencia de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Según datos de la Comisión Europea, entre 2017 y 2018 se registraron más de 14.000 víctimas dentro de la Unión Europea. A escala mundial, los traficantes obtienen unos beneficios estimados en 29.400 millones euros en un solo año.

Víctimas en origen, durante el camino y en el destino

Al hablar de trata, la primera concepción que suele surgir es la de la trata con fines de explotación sexual. Pero «la trata reviste varias formas», asegura Álvarez, de Amnistía Internacional. Puede ir desde la explotación laboral, el sometimiento a condiciones de semiesclavitud o esclavitud, a la mendicidad o incluso al tráfico de órganos. «Es un negocio muy oscuro», añade.

Con todo, la trata con fines de explotación sexual suele ser la más extendida y la que azota en mayor medida a mujeres y niñas; quienes, precisamente, constituyen la inmensa mayoría del flujo migratorio que se está produciendo ahora en el continente europeo. «No solo es ser víctimas de trata en destino. Son moneda de cambio en origen, sufren abusos sexuales y violencia en el propio tránsito, y luego van a ser reclamo en destino», declara a 20minutos Rocío Mora, directora de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP). 

Según explica Mora, desde la asociación que dirige ya tienen constancia de casos de mujeres ucranianas que ya han superado una situación de trata, que están siendo ayudadas. «Nos dicen lo que están sufriendo las mujeres en su país y cómo a muchas se las están llevando a Alemania, conscientes de que allí está legalizada la prostitución«. 

Esa es -según advierte la directora de APRAMP- una de las principales alarmas. La única alternativa de muchas ucranianas para salir del país es recurrir a desconocidos, a los que, además, les conceden el poco dinero que tienen para que las ayuden en el camino de huida. Lo que ocurre es que muchas veces esos desconocidos pueden ser sus tratantes, quienes las someterán a prostituirse, a contraer un matrimonio forzoso si son jóvenes o, en el caso de los niños, a pertenecer a grupos armados. 

«No visibilizar esta realidad es un factor de riesgo más»

La magnitud del problema no saldrá a la luz todavía. Pero las organizaciones consultadas por este diario coinciden en un punto fundamental: hay que abordar esta lacra y tratar de prevenirla al máximo posible para proteger a las potenciales víctimas de trata. «Estamos visibilizando mucho la situación de los refugiados, pero no estamos visibilizando esta realidad. Y eso es un factor de riesgo más», asevera Mora. Según Nuria Díaz, de CEAR, la prevención y el tratamiento no debe ser una cosa «puntual» sino más bien medidas que se sostengan en el tiempo para «no bajar la guardia» en ningún caso. 

Porque las señales ya empiezan a mostrarse. Aparte de los casos que están monitorizando las organizaciones especializadas, hay otros datos que ya hacen saltar las alarmas. El Observatorio de Violencia español alertó esta semana que el consumo de pornografía durante la guerra de Ucrania se ha disparado. Tras analizar las búsquedas de Google y Pornhub (una de las mayores webs de pornografía del mundo), mediante Google Trends, el organismo alertó de que términos como «porno ucraniano», «adolescente ucraniana» o «chica ucraniana» han comenzado a buscarse de forma masiva desde el 24 de febrero, cuando comenzó el conflicto.

Al final, denuncia Mora, el fin último de las mafias es sacar el máximo provecho de las mujeres, abocándolas a una situación de vulnerabilidad y violando todos sus derechos. La clave, coinciden todas las expertas, es dejar en manos de las organizaciones especializadas todo el proceso de acogida y de detección para no dar cabida a las redes criminales. Además, es también muy importante que las personas desplazadas cuenten con un mínimo de información sobre los riesgos que corren y cuáles son los cauces oficiales de acogida, así como con números de teléfonos oficiales para tener por lo menos un punto seguro en un momento en el que todo el mundo está intentando salir del país. 

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