La ONU recordó este domingo que el conflicto del Sáhara Occidental debe resolverse con un «compromiso pleno [de las partes] con el proceso político facilitado por la ONU», en la primera reacción oficial al anuncio del Gobierno español de apostar por el plan de autonomía marroquí.


La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz; el rey Mohamed VI de Marruecos; el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el primer ministro de Argelia, Aiman Benabderrahmane; y el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

Preguntado por Efe, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, instó además a todas las partes interesadas a apoyar los esfuerzos del Enviado Personal para el Sáhara, Staffan de Mistura, «destinados a reanudar el proceso político» de negociación entre las partes del conflicto.

El portavoz se limitó a confirmar que había visto «el anuncio del Gobierno español relativo a Marruecos y al Sáhara Occidental», que no quiso comentar, pero añadió a continuación que De Mistura «sigue en contacto con los interlocutores relevantes», supuestamente en relación también a España.

De su declaración destaca que la ONU «reitera la importancia de mantener el pleno compromiso [de las partes] con el proceso político facilitado por la ONU, en línea con la resolución 2602 (2021)».

Esta es la última resolución sobre el Sáhara Occidental aprobada por el Consejo de Seguridad, el pasado mes de octubre, y en ella el Consejo apostaba por «una solución realista, viable, duradera, aceptable por las partes y basada en la avenencia» y que «prevea la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco de las disposiciones conformes a los principios y propósitos de la carta de Naciones Unidas».


Sánchez y Mohamed VI.

El cambio de actitud del Gobierno español sobre el Sáhara se materializó el pasado viernes, cuando el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, escribió al rey Mohamed VI de Marruecos un mensaje donde, entre otras cosas, se decía que el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara, presentado en 2007, es «la base más seria, realista y creíble» para la resolución de la crisis, en línea con las tesis de Rabat.

Tras esa declaración, la embajadora marroquí Karima Benyaich, llamada por su Gobierno a consultas el pasado mes de mayo, regresó este domingo a Madrid, pero en contrapartida el Gobierno de Argelia llamó el sábado a su propio embajador para manifestar así su protesta por el cambio de actitud de España.

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