Ya concluyó Aristóteles, uno de los padres de la filosofía, que «el hombre es un ser social», y como tal, todos nos hemos preguntado alguna vez qué es exactamente lo que determina que conectemos con alguien que acabamos de conocer y comencemos a llevarnos bien con esa persona. 

Ahora, esta gran incógnita de la humanidad tiene respuesta gracias al estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de Dartmouth (EE UU) que ha indagado en las relaciones sociales para desentrañar este misterio, según recoge la revista Discover Magazine del artículo publicado el pasado mes de enero en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Primero, los expertos encontraron que uno de los factores más importantes a la hora de tener ‘feeling’ con alguien es el tiempo que dos personas tardan en responderse mientras están teniendo una conversación. Para ello, analizaron hasta 322 charlas de 10 minutos en grupos de seis personas del mismo género que no se conocían de nada, y se dieron cuenta de que el intervalo entre respuestas era menor cuanto mejor se llevaban.

«Las conversaciones que tuvieron tiempos de respuesta más rápidos se asocian con niveles más altos de conexión y disfrute«, explica Emma Templeton, una de las investigadoras del estudio, en el que se recuerda que la media de tiempo que transcurre entre contestaciones es de tan solo 250 milisegundos, hasta tres veces más rápido que lo que se tarda en nombrar un objeto, señalan.

Lo mismo concluyeron al analizar las conversaciones entre amigos íntimos, cuando los intervalos cortos entre respuesta se relacionaron con un sentimiento mayor de vínculo entre ellos.

Con el objetivo de confirmar estos resultados, los investigadores sometieron las charlas entre desconocidos a la escucha de una tercera persona ajena a ellos modificando los tiempos de respuesta en la misma conversación para alargarlos o acortarlos. 

El oyente percibía un momento más «agradable» y una conexión más fuerte cuando los protagonistas de la conversación se respondían más rápido, mientras que la percepción era opuesta cuando en la misma charla el intervalo entre contestaciones era mayor.

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