En ocasiones podemos encontrarnos con algunas palabras (e incluso palabros) que, a simple vista, nos pueden parecer que son incorrectas pero si buscamos en el diccionario de la RAE podemos comprobar que están aceptadas por la publicación académica.

Por ejemplo, la que he escrito al inicio del párrafo anterior, ‘palabro’, la cual es definida por el propio diccionario como una ‘palabra rara o mal dicha’, apuntando que se trata de un coloquialismo.

También aparece la palabra ‘bluyín’, siendo esta la españolización del término anglosajón ‘blue jean’, y con la que se hace referencia a un pantalón vaquero.

Hay quien conjuga de forma incorrecta el verbo haber y dice haiga en lugar de haya. Pues bien, ese vulgarismo gramatical también aparece recogido por la RAE, encontrándonos que la palabra ‘haiga’ hace referencia a cierto tipo de ‘automóvil muy grande y ostentoso, normalmente de origen norteamericano’, tal y como indica el diccionario. Pero esto tiene una lógica explicación. A mediados del siglo XX, cuando regresaron a España algunos indianos que fueron a hacer fortuna al continente americano, muchos de ellos se dirigían a un concesionario de automóviles y diciéndole al vendedor «Quiero el coche más grande y caro que haiga», quedando de ese modo asociado el vocablo haiga con la forma coloquial de referirse a un automóvil muy grande y ostentoso.

Podemos encontrarnos en el diccionario con ‘descambiar’, un término utilizado por algunas personas para indicar que desean realizar el cambio de algún producto adquirido «Voy a descambiar la camisa porque no me gusta», pero el vocablo, en realidad, hace referencia a deshacer un cambio (previamente hecho).

El diccionario también recoge la españolización del término anglosajón whisky, que designa el licor alcohólico y destilado, y lo hace en la forma de ‘güisqui’. Curiosamente, el uso del vocablo en su forma españolizada ha sido prácticamente nulo entre los hablantes de nuestra lengua, hasta tal punto que, en 2010, se propuso cambiarlo por la forma ‘wiski’, siendo rechazada por los académicos de la RAE y tampoco obteniendo demasiado respaldo popular.

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