Esta semana, casi toda España se ha visto azotada por un fenómeno atmosférico más propio de zonas como las islas Canarias: la calima. Consiste en la presencia en la atmósfera de partículas muy pequeñas de polvo, cenizas, arcilla o arena en suspensión, en este caso, procedentes del Sáhara.

Una de las consecuencias de este fenómeno, además del aspecto anaranjado de los cielos, es que al final esa arena acaba depositándose en las superficies, y si además llueve, se convierte en barro.

Los coches suelen ser los elementos que más sufren la calima, y los lavaderos de vehículos suelen hacer su agosto tras un fenómeno así. Pero si todavía no te has decidido a lavar el coche, quizá deberías saber que llevarlo muy sucio no solo da mala imagen, sino que te puede costar una multa.

Tal y como recoge el diario La Verdad, la Dirección General de Tráfico (DGT) puede considerar que la excesiva suciedad de tu vehículo puede suponer un peligro para la conducción, en concreto si los parabrisas y las ventanillas están cubiertas de barro.

Si un agente de tráfico considera que el estado de tu limpiaparabrisas no te permite ver bien la carretera, puede caerte una multa de entre 80 y 200 euros: «La superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del conductor sobre toda la vía por la que circula», dice el reglamento.

No solo los cristales deben estar limpios. Es importante que también lo esté la matrícula, ya que si no es visible o es ilegible, se considera una infracción grave que conlleva una multa de 200 euros.

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