Existe un gran debate en torno a la velocidad de conducción en la que se consigue un consumo de combustible óptimo. Según la DGT, se debería circular a máximo 90 kilómetros por hora para conseguir un gasto en gasolina eficiente, otras voces apuntan que incluso a 130 kilómetros por hora el consumo se mantendría en los niveles justos para el ahorro. 

También existen aquellas opiniones que afirman que lo importante es la manera de conducir y no la cifra de la velocidad: hay que mantener una velocidad constante y circular a bajar revoluciones para alcanzar el punto justo de ahorro. 

Entre todos los diferentes puntos de vista, ¿cuál hay que tener en consideración? La verdad es que depende mucho del tipo de vehículo que manejemos y del tipo de vía por la que circulemos, pero el mejor consejo es siempre conducir de manera tranquila, sin frenazos ni acelerones bruscos y manteniendo una velocidad constante con marchas altas y el motor a bajas revoluciones. 


Antes de subirse al coche es aconsejable revisar que esté en perfectas condiciones.

Dicho esto, ¿a qué velocidad conseguimos reducir el consumo? Existe la creencia de que a más velocidad más trabaja el motor y, por lo tanto, más combustible ‘chupa’. Según unas tablas de equivalencias elaboradas por la DGT, a 120 kilómetros por hora un vehículo de gasolina consume 5,7 litros en 100 kilómetros y uno de diésel, 7,6 litros. Este valor baja un 14 y un 13% respectivamente si la velocidad es de 100 kilómetros por hora y se reduce aún más, en un 20 y en un 18% si la velocidad desciende hasta los 90 kilómetros por hora. 

Pero, según varios estudios, hay dos velocidades que serían óptimas para el ahorro de consumo de combustible que no es ni 120 ni 90 kilómetros por hora, sino 88,5 kilómetros por hora e incluso 64 kilómetros por hora a cuarta marcha. Todo depende del tipo de vía por el que se circule pero también del mantenimiento y del estado de vehículo.

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