El Sevilla cayó eliminado en los octavos de la Europa League tras un partido en el que nunca estuvo cómodo. El West Ham fue mejor, forzó la prórroga y en el tiempo extra, no pudo aguantar el conjunto hispalense, un gol del ucranianio Yarmolenko decidió.


Caras largas entre los jugadores del Betis.

Tras un inicio jugado de poder a poder, el choque subió su intensidad mediada la primera parte, con ocasiones muy claras en ambos bandas. A punto estuvo de adelantarse el Sevilla en una buena jugada de Augustinsson por la derecha que En-Nesyri remató desde el punto de penalti. Sin embargo, Areola sacó una mano espectacular para evitar un gol cantado.

La réplica la dio Michail Antonio, que tras un gran pase de Lanzini vio como entre Koundé y Bono le negaban el tanto. Había avisado el delantero anglojamaicano, una pesadilla para la zaga hispalense, y una buena jugada suya encontró a Soucek, cuyo inapelable cabezazo puso las tablas en la eliminatoria.

El conjunto londinense se volcó tras el descanso, y casi marca de nuevo Soucek, que se encontró con un Bono seguro y con mucho trabajo.

La segunda parte fue un monólogo local, que atacó constantemente y forzó un córner tras otro ante un Sevilla sin ideas. La salida de Oliver Torres supuso un respiro y los de Lopetegui crecieron con el balón para forzar el tiempo extra.

En la prórroga, solo hubo un equipo, el West Ham. El Sevilla ya solo confiaba en la llegada de los penaltis, pero un gol de Yarmolenko lo evitó. Un fuerte disparo de Pablo Fornals lo despejó como pudo Bono y el ucraniano, a placer, hizo el 2-0 definitivo. El Sevilla no estará en el sorteo de hoy de su competición fetiche, una Europa League cuya final además se juega en el Pizjuán. Más doloroso todavía.

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