Corea del Norte lanzó este jueves un «proyectil no identificado» al mar de Japón (llamado mar del Este en las dos Coreas), según informó el Estado Mayor Conjunto (JCS) surcoreano.


Imagen del teniente general Francisco Gan Pampols durante la entrevista con 20minutos.

El breve comunicado del JCS enviado a los periodistas se limita a explicar que «Corea del Norte ha disparado un proyectil no identificado al mar del Este», mientras que el Gobierno nipón informó que el proyectil «aparenta ser un misil balístico».

El Ministerio de Defensa nipón ha explicado que el lanzamiento ha tenido lugar en torno a las 14.20 hora local (5.20 GMT) y que el proyectil habría caído ya al agua, fuera de la zona económica exclusiva (EEZ) de Japón. 

Con esta prueba son ya 12, una cifra récord, los test de este tipo realizados en lo que va de año por Pionyang, que, según Washington y Seúl, está probando en sus últimos ensayos tecnología de un nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) llamado Hwasong-17, que goza potencialmente de mayor rango y poder destructivo.

Este nuevo lanzamiento llega apenas tres días después de que el régimen probara un sistema de lanzacohetes múltiple, lanzando varios proyectiles al mar Amarillo (llamado mar del Oeste en las dos Coreas), y una semana después de realizar un lanzamiento fallido aparentemente ligado a las pruebas del Hwasong-17.

Desde febrero, el ejército norcoreano ha estado probando un tipo de proyectil -cuya tipología no ha precisado- desde el aeropuerto internacional de Sunan, en Pionyang, afirmando que está testando sistemas para lanzar un nuevo satélite de reconocimiento.

¿Prueba balística disfrazada de espacial?

La inteligencia militar surcoreana y estadounidense creen que Corea del Norte busca realizar pronto una prueba completa del Hwasong-17 disfrazándola de «lanzamiento espacial», como ha hecho en el pasado.

El régimen norcoreano trazó en el congreso del partido único de 2021 un plan quinquenal de modernización armamentística que está detrás de la actual retahíla de ensayos.

A su vez, ha rechazado las invitaciones estadounidenses al diálogo en un momento en el que el país, que sigue cerrado a cal y canto por la pandemia, aun no ha vacunado a uno solo de sus ciudadanos, lo que hace muy poco factible la celebración de encuentros diplomáticos de alto nivel cara a cara.

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