El río Irpin en Ucrania se ha convertido en una barrera física que dificulta el acceso de las tropas rusas por el norte a la capital, Kiev. Y es que el cauce ha alcanzado su nivel más alto permitido en la aldea de Demydiv, donde continúan la lucha de los invasores rusos con los defensores ucranianos. 

El pueblo, de hecho, está bajo amenaza de inundaciones. El agua ya llegó a los patios de algunas casas, según informa la prensa local. Una mayor extensión del agua, advierten, puede provocar la inundación de carreteras y bases, lo que también obstruirá la evacuación de civiles y la llegada de ayuda humanitaria.

Las imágenes del satélite Copernicus, propiedad de la Unión Europea, aportan datos de alta calidad sobre cuál ha sido la evolución del caudal del río Irpin. En tan solo once días, desde el 11 de marzo hasta el 21 de marzo, el río ha vivido una crecida espectacular.

A pesar de que ha habido lluvias en la zona, las especulaciones que se hacen es la apertura posible de una presa como estrategia de «guerra hidráulica», para dificultar el acceso ruso.

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