Carlos Alcaraz derrotó este jueves al serbio Miomir Kecmanovic en los cuartos de final del Masters 1000 de Miami y jugará el viernes las semifinales contra el polaco Hubert Hurkacz, vigente campeón de este torneo.

Alcaraz dibujó una gran remontada ante Kecmanovic y ganó por 6-7(5), 6-3 y 7-6(5) en un duro partido de dos horas y 23 minutos.


Carlos Alcaraz celebra su victoria en Indian Wells.

El tenista murciano, de 18 años, jugará así su segunda semifinal consecutiva en un Masters 1000 después de la que disputó hace solo dos semanas en Indian Wells, donde perdió ante Rafa Nadal.

Tras el encuentro de este jueves, Alcaraz, en declaraciones a la retransmisión estadounidense del TennisChannel, admitió que el duelo había sido «muy ajustado» y señaló que su rival tuvo «oportunidades para ganar el partido». «Yo sabía que tenía que poner un gran nivel por mi parte», dijo.

Tuvo que sufrir

Alcaraz sufrió mucho ante Kecmanovic, una roca durante todo el encuentro y que apenas cometía errores.

El serbio empezó pisando fuerte en el primer set, donde el español pareció algo más precipitado.

Se rehízo muy bien Alcaraz en la segunda manga, con mucha más agresividad pero también paciencia para no perder los nervios ante la enorme fiabilidad del serbio.


Rafa Nadal ejecuta un revés espectacular.

Ya en la tercera manga, el partido continuó muy igualado y se decidió en una muerte súbita en la que, por detalles mínimos y por errores puntuales, Alcaraz consiguió vencer la resistencia de un formidable Kecmanovic.

Alcaraz, número 16 del ránking de la ATP, partía en principio como favorito ante Kecmanovic, que ocupa la posición 48 de la clasificación mundial.

Sin embargo, el serbio había doblegado en su camino a los cuartos de final a rivales de mucha entidad como Taylor Fritz, campeón de Indian Wells hace dos semanas; o Felix Auger-Aliassime, noveno en el ránking de la ATP.

Alcaraz es el único español que continúa en Miami y, si derrotara a Hurkacz, se mediría en la final del torneo al vencedor de la semifinal que disputarán el argentino Francisco Cerúndolo y el noruego Casper Ruud.

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